SISTEMAS
DE BUSQUEDA BIBLIOGRAFICA
Dr Mario Linares Barrios. Consulta de Dermatología. Instituto Social
de la Marina. Delegación Provincial de Cádiz.
En los últimos años hemos pasado de disponer de escasas fuentes de información fiables a un exceso de datos desmesurado. Esto se debe a que el volumen de la literatura científica ha crecido exponencialmente en los últimos 50 años siendo difícil en muchas ocasiones discriminar los conocimientos realmente útiles. A este inconveniente, se suma la dificultad de manejar grandes volúmenes de datos lo que hace aún mas complicada la consulta de la bibliografía.
Debido a esto, hemos de tener en cuenta a la hora de plantear una búsqueda bibliográfica (BB) cual es el objetivo principal que perseguimos. En caso de que necesitemos un dato puntual relacionado con una modalidad de tratamiento, la revisión de búsquedas sistemáticas hechas con criterios ajustados a la medicina basada en la evidencia puede ahorrarnos mucho trabajo. Si tratamos de hacer una revisión exhaustiva sobre un tema, o buscamos una forma de presentación clínica infrecuente, el enfoque ha de ser distinto siendo menos necesaria la evidencia científica.
La informatización de los registros bibliográficos ha hecho que la definición estricta de la informática como el aspecto científico que trata sobre el almacenamiento, recuperación y uso optimizado de la información biomédica para la resolución rápida de problemas y toma de decisiones. (1) tome su auténtico sentido. Existe la creencia generalizada de que casi toda la información bibliográfica esta registrada en la base de datos del Instituto de Salud norteamericano MEDLINE. Si bien este registro es de los mas completos que existen, existen otras fuentes bibliográficas que es preciso consultar para evitar los sesgos, la fuga de información y que la BB sea lo mas exhaustiva posible. (2) Esto es necesario para evitar la falsa sensación de seguridad en la búsqueda, o lo que Booth y O'Rourke llaman el buscador inepto pero satisfecho (3) Otro mito dentro de las BB es que los estudios científicos revisados deben de ser los que incluyan el mayor número de participantes. Siguiendo este criterio, pueden excluirse estudios piloto con intervenciones innovadoras o estudios con muestras difíciles de reclutar (4)
Para comenzar una BB debemos de estar familiarizados con las fuentes de información. Estas pueden ser las bases de datos bibliográficas, las búsquedas ancestrales sobre las referencias incluidas dentro de los artículos de revisión (5), las búsquedas sobre índices de citación, los registros de investigación (6), la “literatura gris” representada por la información impresa no indexada procedentes de resúmenes de congresos y la consulta de tratados y revistas “a mano” (7) y la búsqueda libre en internet o mediante contacto con otros colegas “invisibles” (8).
La
construcción de la BB requiere la identificación de los términos
sobre los que necesitamos informarnos para ajustarnos lo más posible
a los vocabularios controlados de las bases de datos bibliográficas.
Una vez hecho esto, se han de combinar mediante principios básicos de
álgebra Booleana utilizando operadores (y, no, o...) y sintaxis básica
que limite los resultados a nuestras necesidades.
.
Existen sistemas informáticos de manejo de referencias que ayudan a limitar
aún mas la BB mediante uso de campos ya definidos (p.e: tratamiento),
a almacenar los resultados o a encontrar registros duplicados entre otras muchas
funciones. (9)
1.-
Shortliffe EH & Perrault, E. (Eds.) - Medical Informatics : Computer Applications
in Health Care. Addison Wesley, 1990
2.- Chalmers, I., Adams, M., Dickersin, K., Hetherington, J., Tarnow-Mordi,
W., Meinen, C., et al. (1990). A cohort study of reports of controlled trials.
JAMA, 263, 1401-1405.
3.- Booth, A., & O'Rourke, A.F. (1999). Searching for evidence: Principles
and practice. Evidence Based Medicine, 4, 133-136.
4.- Dickersin, K., Chan, S., Chalmers, T.C., Sacks, H.S., & Smith, H., Jr.
(1987). Publication bias and clinical trials. Controlled Clinical Trials, 8,
343-353.
5.- Sindhu, F., & Dickson, R. (1997). The complexity of searching the literature.
International Journal of Nursing Practice, 3, 211-217.
6.- Lefebvre, C., Lusher, A., Dickersin, K., & Manheimer, E. (2002). Literature
searches. Lancet, 359, 896
7.- Langham, J., Thompson, E., & Rowen, K. (1999). Identification of randomized
controlled trials from the emergency medicine literature: comparison of hand
searching versus MEDLINE searching. Annals of Emergency Medicine, 34, 25-34.
8.- McManus, R.J., Wilson, S., Delaney, B.C., Fitzmaurice, D.A., Hyde, C.J.,
Tobias, R.S., et al. (1998). Review of the usefulness of contacting other experts
when conducting a literature search for systematic reviews. British Medical
Journal, 317, 1562-1563
9.- Cook, A.M., Finlay, I.G., Edwards, A.G.K., Hood, K., Higginson, I.J., Goodwill,
D.M., et al. (2001). Efficiency of searching the grey literature in palliative
care. Journal of Pain & Symptom Management, 22, 797-80.
METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN. COMO PLANTEAR UN PROYECTO DE
INVESTIGACIÓN
Francisco Pérez Jiménez
Servicio de Medicina Interna. Hospital Universitario Reina Sofía. Córdoba.
En la investigación biomédica existe una tendencia cada vez mayor a reducir aquella que se basa en la utilización de los recursos asistenciales, potenciando la que está sustanciada en una financiación competitiva, tanto externa como interna. Para ello los investigadores tienen que acudir a convocatorias abiertas, donde se analizarán sus proyectos en un sistema de evaluación por pares. Ello obliga, cada vez más, a elaborar dichos proyectos siguiendo una serie de normas, que permitan su estudio sistemático por expertos; de este modo los que tienen los mejores estándares, podrán conseguir apoyo económico. En esta exposición presentaré las líneas generales sobre las que se basa la calidad de un trabajo y sobre las que se centra su evaluación.
1.- La presentación: normalmente los proyectos han de adaptarse a un formulario que puede diferir según la convocatoria a la que opta y que debe cumplir unos requerimientos administrativos que le permitan entrar en la preselección.
2.- Antecedentes de bibliografía: Es lo primero que lee el evaluador y lo que inicialmente le hace considerar a un proyecto como adecuado. En la puesta a punto del tema se debe demostrar que el investigador está familiarizado con la materia, lo que no significa que deba ser ni muy extenso ni muy prolijo. De hecho, cuando se valore el proyecto, se estimarán mejor aquellos que se centren en el problema en cuestión y que dispongan de una bibliografía suficientemente actual y completa, ni excesiva ni genérica. Debe ponerse énfasis en las cuestiones no resueltas, lo que permitirá definir posteriormente la hipótesis.
3.- Hipótesis: Es una pregunta, que se hace partiendo del conocimiento previamente sustentado, y a la que el proyecto desea darle respuesta. En el caso de que ésta sea negativa, o sea que la hipótesis se rechace, estaremos ante una hipótesis nula. Desde la hipótesis se construirán los objetivos.
4.- Objetivos: Son los objetivos específicos que se responderán con el trabajo experimental y, en caso de que estén bien planteados, permitirán aceptar o rechazar la hipótesis. Así, para saber si la talla de los españoles ha crecido 3 centímetros en los últimos 5 años (hipótesis), el objetivo será analizar los cambios de talla en una población específica, que debe ser suficientemente representativa para que permita aceptar o rechazar la hipótesis. En los objetivos existe uno que es el principal, ya que será el que permitirá probar o rechazar la hipótesis, y los secundarios, que pueden derivarse de manera indirecta, pero que no son sustanciales para el proyecto.
5.-
Metodología: Describe paso a paso y. con suficiente detalle, las acciones
que se van a realizar para alcanzar los objetivos. Existen varios apartados:
a.- Población: Consiste en llevar la hipótesis y los objetivos
al terreno de los números, de la cantidad. En ella se incluirán,
de modo especial, las características cualititativas de la población
en estudio, definiendo los criterios de selección, de inclusión
y exclusión, así como el tamaño de muestra, hecho clave
para que el objetivo sea alcanzable.
b.- Diseño: Debe explicar el tipo de estudio que se va a realizar y,
cuando las haya, las intervenciones que se llevarán a cabo. En ese sentido
hay estudios observacionales o de intervención. Entre los primeros los
más importantes son los de casos y controles, los estudios transversales
y los de cohorte. Con respecto a los de intervención, el modelo más
perfecto es el ensayo clínico, que debe ser aleatorizado, doble ciego
y frente a un placebo, teniendo en cuenta la intención de tratar como
criterio de eficacia de la intervención.
c.- Descripción de las determinaciones y medidas del estudio: Uno de
los aspectos donde mejor se refleja la calidad del proyecto es en los detalles
de la selección de parámetros a realizar, sistema de recogida
de datos y metodología de las determinaciones, con reproducibilidad,
sensibilidad y especificidad de los métodos. Especial interés,
en los estudios clínicos, es la justificación del empleo de procedimientos
de tipo invasivo.
d.- Mecanismo de control de la calidad y estudios pilotos: Uno de los hechos
que más confianza inspira un proyecto es comprobar que los investigadores
han hecho un estudio piloto previo, donde han explorado la metodología
y comprobado sus puntos fuertes y débiles, estableciendo a partir de
ahí mecanismos para controlar la calidad del trabajo.
e.- Estudio estadístico: La complejidad del análisis estadístico,
de la investigación en biomedicina, es cada día más creciente.
Los progresos en los sistemas de gestión de las variables obligan a contar
con expertos que ayuden a definir este apartado. Un buen diseño estadístico,
apriorístico, indica que los investigadores han reflexionado sobre lo
que desean encontrar y cómo lo van a abordar, marcando la calidad de
su trabajo.
f.- Cumplimiento de las normas legales: El capítulo de los fundamentos
legales, que sustenta la buena práctica de la investigación, es
también cada vez más complejo. En general busca el respeto a los
principios del profesionalismo, es decir la autonomía de la persona,
la beneficencia (minimizar los riesgos y aumentar los beneficios) y la justicia,
repartiendo las cargas y los beneficios de la investigación. Pero además
existen algunas específicas que intentan cubrir campos concretos que
aún no están del todo definidos, de lo que es un ejemplo el tema
del uso de material genético o del empleo de células embrionarias
en la investigación. Los aspectos legales no se circunscriben al ser
humano, sino que cada día hay un mayor énfasis en la protección
de los animales, existiendo un Real Decreto que define los requisitos que tiene
que tener la investigación experimental con animales vivos.
6.- Relevancia científica y sociosanitaria del proyecto: El que evalúa un proyecto no se puede circunscribir a los aspectos puramente científicos, dado que el principio de justicia social, al que hemos hecho alusión, obliga al uso más racional de los recursos finitos. Por ello debe contestar a dos preguntas: ¿Qué beneficio se obtiene si se realiza el proyecto?; ¿Qué se pierde si no se lleva a cabo?. El evaluador debe ser objetivo e imparcial y tendrá en cuenta la originalidad del proyecto, su capacidad para resolver problemas específicos y la posibilidad de que suponga un avance en la práctica clínica, bien de modo directo o como base para proyectos posteriores.
7.- Factibilidad del proyecto: Una de las decisiones importantes del evaluador y, uno de los hechos que el investigador debe cuidar con más detalle, es ser convincente de que puede ser realizado. Para que la repuesta sea positiva ayuda haber completado proyectos similares, la capacidad del investigador principal y lo adecuado que sea el equipo, en especial en proyectos multidisciplinarios.
8.- Plan de trabajo o cronograma: En este apartado el investigador se compromete a definir un calendario de actuación que ha de ser realista, dado que de su evaluación depende que la financiación se continúe. Para ello debe precisarse la tarea que tiene cada investigador en cada fase del estudio.
9.- Presupuesto: Este punto es clave porque en el repercute todo el proyecto en su conjunto. Según sea el diseño, como se hayan seleccionado las variables, el tiempo de duración del trabajo etc., el presupuesto resultará más o menos realista y, por tanto, financiable o no. En él se incluye el coste en material inventariable y fungible, la posibilidad de contratar personal y los viajes y dietas a que pueda dar lugar su desarrollo o la diseminación de los resultados. En el tema del personal es importante la posibilidad de contratar becarios en formación, para lo que los investigadores deben demostrar capacidad formativa previa. Existen, finalmente, otros gastos para la gestión del proyecto que generalmente no se solicitan sino que se conceden a la institución que respalda el proyecto y que suele ser un porcentaje del presupuesto global.
Conclusión
final
En la financiación de la investigación suele ser habitual que
las agencias o instituciones que realizan la convocatoria definen líneas
prioritarias, que tendrán un apoyo específico. Existe además
una investigación abierta, en la que la obtención de fondos se
adquiere en competición con otros investigadores, que conseguirán
ayuda en función de la calidad de su proyecto. Para alcanzar éxito
es preciso que se mantenga un equilibrio entre el avance que se desea aportar
con el trabajo propuesto y el coste que supone para su realización. Tanto
la investigación abierta como la prioritaria se juzga por un proceso
de evaluación que se rige por algunos principios básicos, de alto
contenido ético, aceptados por los evaluadores; son los principios de
responsabilidad, confianza, imparcialidad, sin conflicto de interés,
ausencia de beneficio de la información y confidencialidad. El respeto
a estas reglas le presta al proceso de selección una alta calidad, haciendo
que sea constructivo y que colabore a la mejor utilización posible de
los recursos destinados a la investigación. Por ello una buena hipótesis
sin un buen proyecto no sirve de nada; se precisa que se presente de modo adecuado,
sustanciado y justificado; de este modo será financiada y colaborará
al avance del conocimiento.
¿CÓMO HACER UNA PRESENTACIÓN?
José C. Moreno Giménez
Servicio de Dermatología. Hospital Universitario Reina Sofía
La presentación oral es la comunicación a la sociedad científica
de un trabajo de investigación o un estudio clínico. De la forma
en que lo hagamos va a depender el éxito, y la acogida, entre dicha sociedad.
De hecho es bien conocido que no siempre el mejor científico es el que
mejor comunica y que en muchas ocasiones este hecho trae como consecuencia el
fracaso, o al menos el no obtener el éxito que se merece, un trabajo
bien hecho.
Cuando afrontamos una exposición a una reunión científica
disponemos generalmente de un buen caso o revisión, de buenas fotos tanto
clínicas como histológicas, hemos realizado una búsqueda
exhaustiva en Medline y hemos alcanzado unas conclusiones adecuadas ¿Pero
nos preguntamos como abordar la presentación? ¿Simplemente adoptamos
la “manera clásica”? ¿Tratamos de ser innovadores?
(lo que puede resultar muy peligroso) ¿Por qué no seguir el ejemplo
de actores y profesionales de la comunicación?
Tratamos en la siguiente ponencia una serie de normal derivadas de la “Q.D
Comunications, Inc” para Medically Speaking. Estas normas son útiles
en líneas generales, pero siempre es importante adaptarlas de forma individual.
Desde luego no enseñan a controlar los nervios, esto solo se logra con
el paso del tiempo (y no siempre) o ganando autoconfianza.
HACIA
UNA MEJOR COMUNICACIÓN
Antes
– Conocer, y cumplir los plazos límite establecidos por la organización
– Adaptarse al tiempo disponible, para ello debemos diferenciar entre
lo esencial y lo prescindible. Gastamos demasiado tiempo en cosas fútiles.
Pasarnos del tiempo disminuye la capacidad de atención del publico y
supone una falta de respeto para el resto de los expositores.
– Hacer resumen: Generalmente solo se hacen para salir del paso, posiblemente
porque se solicitan con demasiada antelación, antes de haber abordado
concienzudamente el tema.
– Conocer el “sistema de presentación”
– Debemos plantearnos una pregunta fundamental: ¿Por qué?,
¿Cuál es fin de la presentación?: Aumentar curricullum,
porque siempre hay que llevar algo, me lo ha dicho el jefe, lo llevan mis compañeros
y yo no voy a ser menos.... todas estas motivaciones son inadecuadas. ¡Cuando
presentamos un caso debemos intentar aportar algo nuevo, debemos intentar crear!
– Estructurar el trabajo. Sigue siendo válido el esquema clásico:
a) introducción: 1 minuto, b) desarrollo: 3 minutos y c) desenlace: 1
minuto
A la hora de realizar la comunicación oral es fundamental saber ¿Qué
hacer con los ojos, cuerpo, movimiento, voz, diapositivas?
• Ojos: Son fundamentales a la hora de establecer relación con
los asistentes. Los errores más comunes son: mirar al techo o al suelo,
lo que indica falta de seguridad; mover constantemente la mirada por toda la
sala realizando un “barrido” y que acaba haciéndonos perder
la concentración cuando no marearnos. Lo ideal en salas pequeñas
es: “Un concepto para cada oyente”, y en salas grandes las llamadas
“Unidades de concepto”, que en definitiva consiste en fijar la mirada
en un espectador o grupo de ellos y explicarles un concepto determinado, posteriormente
pasar a otro espectador, o grupo, y así sucesivamente. Es útil
para recordar la regla STOP (Single-Thought-One-Person).
•
Manos: A veces es difícil saber que hacer con ellas. Los errores más
comunes son: Mantenerlas en los bolsillos (Hoja de higuera), juguetear con todo:
monedas, anillo, bolígrafo, puntero...Con este último hay que
tener un especial cuidado debemos colocarlo en el atril y encenderlo solo para
señalar puntos concretos. No debemos usarlo sin sentido dibujando distintos
tipos de figuras que solo distraerán al público.
Los errores más comunes: Si hay pupitre no debemos agarrarnos a él,
no
repiquetear sobre él (imagínense el sonido multiplicado por el
micrófono. Lo
ideal es dejarlas detrás del pupitre y quietas. Es evidente que el pupitre
es una ayuda para el orador principiante pero y si ¡no hay pupitre! Mueva
los brazos, por turnos, rítmicamente, no haga aspavientos, haga los movimientos
de acuerdo con la proporción de la sala y no adopte posturas como en
“Fauna marina” o “El brazo roto o de camarero”
Es útil recordar la regla de las tres EFES (Firm, Fluid, Fit)
• Cuerpo: Las piernas deben estar ligeramente abiertas (a la anchura de
los hombros), para dar estabilidad. Deben evitarse posturas inestables: “En
torre de Pisa”, no se tambalee
•
Movimientos: debemos usarlos dar para dar énfasis a algo. Andaremos sin
hablar, “como buscando algo”. Los movimientos distraen al público
sobre lo que estamos diciendo. Si no sabemos hacerlo mejor estar quietos
• La voz: No hablar bajo
– Regla I:
• Hablen fuerte y cuando tengan la sensación de estar gritando
aumenten el volumen un 50%
– Regla II
• Si usan micrófono aléjense de él al menos 20 cm.
• Si pueden evítelo (despersonaliza la voz, no respeta los matices)
• Las pausas: Son necesarias para centrar la atención. No hablar
sin parar. Hay que enfatizar la frase que desea remarcar (como el subrayado
en el texto). Es necesario hacer pausas que hagan “meditar” al público.
Las diapositivas son un apoyo, no una chuleta. Por lo tanto no debemos leerlas,
es evidente que el público sabe leer y lo hace más rápido
que el conferenciante y también lo es que mientras se lee no se escucha.
Formato diapositivas: Siempre horizontal (Vemos el mundo en horizontal). Los
formatos verticales son difíciles de leer, excesivamente largos y generalmente
se salen de la pantalla lo que hace necesario variar constantemente el zoom
del proyector.
Normas
generales para la realización de una diapositiva:
• Seis palabras como máximo en el título
• Una dispositiva correcta es aquella que no contiene más de cuatro
líneas, y no más de siete palabras por línea
• En las tablas un máximo de siete líneas y cuatro columnas
• La separación entre líneas debe tener aproximadamente
la altura de una letra mayúscula
• Si no leemos una diapositiva fácilmente, y a simple vista, desde
unos 30 cm. difícilmente será legible en una sala a 15 metros
• Debemos emplear letras fáciles de leer (“Courier”
o “Arial”), mejor en negrilla. No usar letras extrañas a
veces difíciles de leer
• Estamos acostumbrados a leer en minúscula. Usar mayúsculas
solo en encabezados títulos o párrafos cortos
• Fondos
– Los claros y discretos, son sucios y necesitan oscuridad
– Los oscuros: se ensucian menos, son más fáciles de contrastar
con la letra
• Evitar adornos y elementos distractores
Y
siempre:
• Homogeneidad en la presentación
• Número de diapositivas
• Orden
• Pulcritud
Bibliografía
• Grimalt R.- Científicos y/o comunicadores: un reto para el orador
útil. Piel 1999;14:344-8
• Bravo Piris J.- Diapositivas en apoyo de las comunicaciones orales.
Piel 1998;13:325-32